• Yeilor Rafael Espinel Torre

Hasta siempre amada Chila

¿Cómo despedir a quienes siempre

estuvieron presentes para nosotros y nosotras?

¿Cómo despedir a quienes siempre estuvieron presentes para nosotros y nosotras? ¿Cómo describir en cortas palabras a quienes, rebosados de virtudes, nos llenaron de alegrías y colores nuestras vidas? ¿Cómo retribuir a aquellas personas que siempre lo dieron todo con humildad y a manos llenas? ¿Cómo honrar su memoria y con ello mantenerlas vivas y presentes?


Con ocasión de este sencillo, pero emotivo homenaje para nuestra amada Cecilia lamento confesarles que muy seguramente no alcancemos a responder a plenitud estos interrogantes. Y no porque no tengamos presente su abnegación y su altruismo o nos falten anécdotas en las que sus virtudes afloren, sino porque en un mundo tan complejo como el que vivimos, siempre será difícil decir adiós a personas como nuestra hermana, tía, esposa, madre y nona Cecilia que marcan la diferencia y nos enseñan el verdadero sentido del amor, el valor, el honor y el humor.


Desde muy temprana edad nuestra Cecilia, juntos a sus padres y hermanos/a, aprendió la noble tarea de trabajar e hizo del esfuerzo personal en medio de la adversidad un combustible para cuidar y alentar a los suyos. Capacidad de sacrificio, esfuerzo y trabajo que posteriormente nos ofreció con cariño y generosidad, haciendo de su compañero de vida, amores y luchas Rafael Espinel, sus hijas Cielo, Lissett y el mío propio, sus nietas/o Karen, Victoria y Andrés, una familia cuyos pilares fundamentales son el amor, el esfuerzo y la colaboración.


Cucuteña amorosa de nacimiento, maestra por vocación y luchadora por convicción, también tuvo tiempo para sensibilizarse con el sufrimiento humano y solidarizarse con quienes más lo necesitaban. Desde joven como maestra abnegada de escuela pública y hasta sus últimos días, siempre estuvo preocupada por su familia, nietos, sobrinos, amigos y por la realidad en que vivimos. Junto a su compañero de luchas Rafael, mi padre, siempre de lado de las justas causas de los más desfavorecidos, los trabajadores, los campesinos y las capas medias golpeadas por la eterna crisis económica en la que siempre ha vivido Colombia pero que hoy se agudizó por cuenta de la pandemia COVID19. Nación a la que le dedicó, tiempo, esfuerzos, sacrificios, escritos y hasta poemas. Hoy perteneciente al partido Dignidad, confiaba siempre de las vías organizadas y pacíficas para lograr las transformaciones que el mundo necesita.


En un mundo tan aciago, convulsionado, desigual y adverso como el nuestro, mujeres tiernas, nobles, valientes, trabajadoras y luchadoras como Cecilia Torres Hernández lo hacen más llevadero y nos llenan de ánimo y esperanza para mejorarlo. Su legado y ejemplo de vida entonces, nos convoca a ver este mundo, no como en el que nos tocó vivir sino en el que debemos transformar.


Ella hizo del amor una fuente inacabable de energía para librar cada día, cada reto y cada batalla. Del valor la tenacidad, el arrojo y audacia para enfrentar con valentía la vida. Del honor su inquebrantable honestidad y del humor, el bálsamo para resistir las amarguras de nuestra existencia. Por esto y más hoy homenajeamos a la vida, obra y legado de nuestra amada Chila, como le diría su padre y nuestro nono Víctor, con la confianza plena de que los que aquí estamos presentes atesoraremos cada recuerdo que tengamos con ella para así mantenerla viva en nuestra memoria sin necesidad de decirle hoy adiós.


Un agradecimiento especial a familiares, compañeros y compañeras y amigos y amigas por todo el afecto, solidaridad y apoyo en estos difíciles momentos.


Madre, te amamos y con gratitud hoy nos reunimos para celebrar tu vida y honrar tu memoria. ¡Hasta siempre!


Sepelio, Cementerio Los Olivos

Cúcuta, 23 de mayo del 2021