Juventud, desigualdad y participación
- Yeilor Espinel

- 4 sept 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 6 sept 2025

¿Sabías que a nivel mundial hay cerca de 65 millones de jóvenes desempleados (2024) y que alrededor del 20% son NiNis (2023)? Es decir, jóvenes que ni trabajan ni estudian (OIT, 2024). A propósito de la celebración del Día Internacional de la Juventud el pasado 12 de agosto de 2025 y el proceso electoral a Consejos Locales y Municipales de Juventud, abordaré un poco sobre la difícil situación que vive la juventud y la necesidad de que más jóvenes se metan en la política para que la política no se meta con ellos y ellas.
Según datos de diversas organizaciones e instituciones internacionales, nacionales, departamentales y locales, la juventud padece hoy por lo menos cinco flagelos: 1) Desempleo, informalidad y exclusión económica, 2) Inseguridad y violencia, 3) Deterioro de la salud mental y consumo de sustancias psicoactivas, 4) Brechas de género que frenan oportunidades, especialmente adolescentes y jóvenes mujeres, y 5) Falta de educación, déficits de habilidades y baja participación juvenil en la toma de decisiones públicas.
Frente al desempleo, informalidad y exclusión económica, según cifras del DANE, en Colombia la tasa de desempleo juvenil en 2025 fue del 15,3% y hay 2,49 millones de jóvenes NiNis. (Dane, 2025) En Soacha, Cundinamarca, por ejemplo, se registra un desempleo total del 10,7% en 2024 (RMBC, 2024).
En cuanto a inseguridad y violencia, la ONU destaca que en muchos países son los principales obstáculos transversales para la participación y el desarrollo juvenil (ONU, 2018). En Colombia, el problema que más afecta a los jóvenes, según la encuesta nacional hecha por la Universidad del Rosario y Cifras & Conceptos en 2024, era la inseguridad (55%), seguida por falta de empleo (45%) (2024).
Como tercera problemática aparece el deterioro de la salud mental y el consumo de sustancias psicoactivas. La ONU subraya la salud mental como prioridad juvenil y factor que limita educación, empleo y participación a nivel mundial (ONU, 2018). En Colombia, entre los problemas que “más afectan” a la juventud en 2024, emergen demoras en la atención en salud (43%) y depresión/ansiedad (27%), según la misma encuesta nacional hecha por la Universidad del Rosario & Cifras & Conceptos en 2024.
Dentro de las brechas de género, en Colombia se destaca que, según el DANE, el 64,4% de los jóvenes NiNi son mujeres, es decir, alrededor de seis de cada diez. (Dane, 2025) En Cundinamarca, según datos de la Gobernación, la Razón de Mortalidad Materna subió a 44,5 por 100.000 nacidos vivos en 2024, tras bajar a 32,1 en 2022; un recordatorio de brechas en salud sexual y reproductiva que impactan a mujeres jóvenes en el departamento (Gobernación de Cundinamarca, 2025).
Finalmente, en cuanto a falta de educación, déficits de habilidades y baja participación juvenil, en Colombia el 31% de los jóvenes reporta calidad educativa deficiente o regular y el 40% percibe la desigualdad como un problema central; empleo y seguridad se entrelazan con educación y habilidades (Universidad del Rosario & Cifras & Conceptos, 2024).
Las y los jóvenes no son el futuro de la humanidad, son el presente. A nivel internacional los Estados deben hacer un mayor esfuerzo en cooperar armónicamente y con respeto a las soberanías nacionales en la erradicación de estos flagelos que amenazan a la juventud a escala global. A nivel nacional y departamental, las y los jóvenes deben estudiar sus problemáticas, organizarse y movilizarse cívicamente para exigir al gobierno nacional de Gustavo Petro y al departamental de Jorge Emilio Rey un mayor compromiso con la juventud, que tanto es utilizada en elecciones pero tan descuidada o maltratada por los gobiernos cuando son elegidos.
Actualmente se lleva a cabo en toda Colombia y Cundinamarca el proceso electoral a Consejos Locales y Municipales de Juventud. Es una gran oportunidad para que todas y todos los jóvenes participen y hagan escuchar su voz. Jóvenes, ante este panorama tan adverso, elegir y ser elegidos no solo es una necesidad, sino una imperiosa obligación.

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