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  • Foto del escritorYeilor Rafael Espinel Torres

Salvemos a El Salvador de Ubaté


Fuente: Hospital El Salvador de Ubaté E.S.E.


La situación actual de los hospitales públicos en Cundinamarca es resultado en buena medida de un modelo neoliberal implantado a nivel nacional por todos los gobiernos nacionales y los gobernadores de turno desde 1993 con la entrada en vigencia de la Ley 100. En el marco de éste, se ha priorizado la autofinanciación, la privatización y la mercantilización de la salud, y no ha logrado prevenir la corrupción, el despilfarro y el desgreño administrativo. Además, ha sido responsable de no pocos casos de negligencia contra la gente que ha cobrado cientos de vidas humanas.


Hoy por ejemplo tenemos que, según el Informe de la Situación de las Finanzas Públicas de Cundinamarca (2022), hay quince (15) Empresas Sociales del Estado con un riesgo financiero ALTO; nueve (9) con riesgo financiero MEDIO; cuatro (4) con un riesgo BAJO y veintitrés (23) SIN RIESGO. Lo que deja que el 55 % de los hospitales públicos presenten algún nivel de riesgo o se encuentren en programas de saneamiento fiscal y financiero. Gravísimo, ya que para 2019 el 51% ya presentaban algún tipo de riesgo financiero. Vamos como el cangrejo, para atrás. En este informe, el Hospital El Salvador de Ubaté aparece categorizado hasta ese momento SIN RIESGO. Esto es una buena noticia, pero si es así ¿a qué obedecen las reiteradas quejas de la comunidad frente a su mal estado, su mal servicio, insuficiente dotación y presuntos casos de negligencia o desgreño administrativo? Esta pregunta aún no ha sido resuelta de fondo por la administración del hospital, por la secretaria departamental de salud y mucho menos por la Gobernación de Cundinamarca.

La gestión presupuestal del Hospital El Salvador de Ubaté, según la Contraloría Departamental (2022), evidencia que los ingresos aumentan al mismo ritmo de sus gastos y que estos principalmente son por venta de servicios. En el año 2021 tuvo ingresos totales por $38,466 millones, de los cuales el 59% ($22,834 millones) se percibieron por ventas de servicios de salud. Lo que lo ubicó a nivel departamental como una de las ESE con mayores ventas de servicios de salud. Cabe resaltar que este tipo de recaudo -venta de servicios de salud-, es el de mayor representatividad dentro del total de ingresos de las ESE de la red regional del Departamento, ocupando el 69% del 100% de lo recaudado. En materia de gastos, nuestro hospital de Ubaté registró un total de $33.191 millones por concepto de apropiación definitiva, unos $28.586 millones de compromisos y un porcentaje de ejecución del 86%.


A pesar de la aparente estabilidad financiera, hay que reseñar con alarma un creciente pasivo de $16.153 millones y una cartera total de $24.723 millones a 2021. Cartera de la que $10.454 millones corresponden al régimen contributivo y $10.340 millones al régimen subsidiado, entre otras fuentes. De lo que adeuda el régimen contributivo, $4,890 millones conciernen a entidades en proceso de liquidación como la Empresa Promotora de Salud Departamental EPS´S - CONVIDA, entre otras. En términos de su vencimiento, existen $3.345 millones en situación de morosidad (60 días) y $13.849 millones en situación prejurídica o jurídica (superior a 90 días). De ésta última hay que resaltar que para el caso de la ESE El Salvador, estas cuentas superan los 360 días y se considera ya como una cartera de difícil recaudo que requiere ser castigada mediante previsiones presupuestales. (Ver Rendición de cuentas 12-05-2022)


En este marco, conocimos la denuncia y queja hechas por el Sindicato Nacional de la Salud y Seguridad Social – SINDESS sobre presuntas irregularidades en la prestación de servicios de salud de este hospital y de la respectiva respuesta de la Secretaría Departamental de Salud a esta. Las denuncias y quejas enlistan entre otras problemáticas las siguientes: 1). Falta de habilitación del servicio de ortopedia y traumatología 24/7; 2). Falta de habilitación del servicio de servicio de ginecología 24/7; 3). presunta falta de oportunidad en el diagnóstico y remisión de servicio de Cirugía; 4). Presunta falta de servicio de anestesiología en salas de cirugía; 5). Falta de médicos para la prestación del servicio de consulta externa; 6). Mala infraestructura, higiene y dotación en el servicio de odontología; 7). Pésimo servicio de atención al usuario; 8). Problemas de facturación y registro; 9). Deficiencia de infraestructura en baños, rampas de evacuación, falta de mantenimiento y desmejoramiento general del edificio, falta de dotación, camillas, lavadoras en mal estado, insuficiencia en elementos de hotelería, ambulancias deficientes y falta de idoneidad en algunos integrantes del personal de conducción de ambulancias, entre otras. Fallas todas que pueden poner en riesgo la vida de niños, niñas y adolescentes, así como la de pacientes en general del municipio y la provincia.


Sumado a lo anterior, según líderes del municipio, la situación se agrava por el absurdo nivel de politización y clientelismo que se evidencia en la administración y la planta de personal del hospital donde la falta de idoneidad y experiencia del personal en algunos cargos y funciones es lamentablemente la norma generalizada.


Como conclusión nos queda una enorme interrogante. Si el hospital está categorizado como una ESE sin riesgo financiero; goza aparentemente de ingresos estables -aunque no suficientes y donde predomina la autofinanciación vía venta de servicios de salud-; unos gastos razonables y un porcentaje alto de ejecución, ¿Por qué se presentan denuncias y quejas sobre presuntas irregularidades en la prestación de servicios de salud? Para responderlos, la Contraloría y demás entes de control están en mora de intervenir e investigar lo que está pasando en nuestro hospital. Aquí algo huele mal y no me refiero necesariamente al pésimo y casi inexistente sistema de manejo de residuos hospitalarios de un emblemático hospital que no cuenta con espacios para su almacenamiento, ni se implementa un plan de gestión de estos.


Sin perder de vista los problemas estructurales del sistema de salud a nivel nacional, donde el ejecutivo tiene una gran responsabilidad, unámonos en defensa de EL Salvador de Ubaté y exijamos, a la Gobernación de Cundinamarca por su recuperación y una mejor atención para los usuarios, esto incluye más recursos y vigilancia a la ejecución de los mismos.

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