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Votar por Fajardo es defender a Colombia

  • Foto del escritor: Yeilor Espinel
    Yeilor Espinel
  • 29 may
  • 3 min de lectura

En Colombia hay dos bloques políticos en contienda. Quienes engañan al país a nombre del continuismo o el falso cambio, y quienes trabajan por él con integridad y con propuestas. A contadas horas de las próximas elecciones presidenciales del 2026 debemos elegir al mejor candidato entre estos dos bloques, por convicción y no por descarte, odio o miedo.


Uno de estos bloques está compuesto por los sectores políticos que han quebrado y robado al país y traicionado el interés nacional: Uribe, Santos y Duque. Pero también, y paradójicamente, por el de Petro, que a nombre del cambio no sólo dio continuidad a muchas políticas de gobiernos anteriores, sino que traicionó con gran astucia y habilidad discursiva a quienes votaron por ese proyecto con la esperanza de una transformación profunda.


Este bloque minoritario y ruidoso se ha hecho elegir a punta de clientelismo, corrupción, recursos públicos y de cuantiosos dineros privados —algunos de dudosa procedencia—, dividiendo y ahogando al país en falsas y estériles disputas. Sectores que pelean en público pero pactan en privado. Petro y Uribe (y sus candidatos) no discuten por el bien de Colombia: pelean por la chequera y la entrega del país a intereses foráneos. Misma partitura, diferentes músicos.


Por otro lado, está el bloque mayoritario pero acallado de quienes con decencia y sin grandes chequeras o dineros turbios trabajamos por Colombia, condenamos la violencia venga de donde venga y rechazamos la lógica de que para gobernar hay que corromperse. En este bloque pensamos que la verdadera debacle del país es justificar la corrupción o romantizar el autoritarismo a nombre de la fuerza y el carácter, satanizando y descalificando la honestidad, la serenidad, la sensatez y la ecuanimidad como una tibieza. En este marco de confusión y engaño, proclamar la honestidad e integridad no es un acto de soberbia, sino de dignidad y valentía. ¡Mejor ser tibio que turbio!


Con su decencia, coherencia, trayectoria, propuestas, resultados, capacidad de trabajo y persistencia, Fajardo es sin duda el mejor exponente de este bloque. Se equivocan quienes califican su convicción y decencia como un defecto; al contrario, es lo que necesita Colombia. 


¿Qué ofrecen estos dos bloques en contienda? Por el lado del gobierno Petro, vemos cómo se profundizó la crisis de la salud; la educación sigue con deudas históricas y con la más baja financiación en ciencia y tecnología. La industria nacional debilitada y perseguida por los altos costos tributarios y de producción; un aumento significativo de la informalidad y el agravamiento de la corrupción. Los TLC se mantuvieron sin renegociarse; se disparó la deuda externa y con ella creció el sometimiento a los Estados Unidos, como en el caso de la base militar de Gorgona y la permisividad frente a entrenamientos y operaciones militares imperialistas en la región.


Ni qué decir del sometimiento del actual gobierno a las imposiciones del Banco Mundial al sostener un catastro multipropósito que por más de diez años, ha incidido en el aumento abusivo del impuesto predial y puesto a los propietarios contra la pared, entre pagar dicho impuesto o perder su propiedad. Polìtica que profundizó con la actualización automática y la elevación por las nubes de los avalúos en más de 527 municipios y a partir de la cual mostró su facha autoritaria contra quienes exigimos un catastro justo y un predial pagable, atacando al estilo Uribe, a alcaldes, concejales y propietarios. Para completar, luego del paro y una negociación, no hizo una revisión masiva de los avalúos, augurando una crisis que persistirá y cuyo impacto será monumental en el bolsillo de la ciudadanía.


En contraste, Fajardo ofrece propuestas serias y realizables. Su programa prioriza la educación conectada con ciencia y tecnología desde la primera infancia hasta la universidad. En economía, propone sanear las finanzas reduciendo el déficit y la deuda externa, y estimular la producción nacional con empleo formal. En corrupción, plantea un programa de cero impunidad que contempla una agencia anticorrupción, la vigilancia a megaproyectos, la persecución a grandes evasores y la transparencia en la contratación. En agro, buscará modernizar el campo y aumentar la producción. Para jóvenes, infancia y mujeres: anuncia más educación, empleo formal, salud mental, protección social y medidas contra las violencias de todo tipo.


La contienda real es entonces entre el bloque minoritario y continuista que divide para ganar el gobierno y servirse del poder, y el bloque mayoritario que quiere unificar al país para transformarlo y salir adelante. Un grupo lo representan Iván Cepeda, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella; el otro, Sergio Fajardo, Edna Bonilla y Dignidad & Compromiso. Usted decide. No lo piense más, votar por Fajardo es defender a Colombia.


Cajicá, 29 de mayo de 2026.

 
 
 

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